jueves, 1 de agosto de 2013

OPINIÓN | El arte, los artistas, son adjetivados según el medio en dónde se mueven, según las críticas que obtienen, según los premios que ganan o según los directores con los que trabajan.

Las trampas de la cabeza

Que Fernando Cabrera haya sido tapa de la Rolling Stone, no lo hace mejor artista de lo que ya era.

En la edición de la revista Rolling Stones de Julio aparece en su tapa Fernando Cabrera. Impecablemente vestido, dicha imagen no hace más que confirmar lo que muchos sabemos. El cuidado de Cabrera por los detalles que hacen a su imagen como artista.
La Rolling Stones ha sido un punto de referencia para los amantes de la música a lo largo de los años, así como también lo ha sido MTV más allá de las consideraciones que cada uno pueda hacer sobre los contenidos de ambas plataformas, sobre todo, pasados los 90.
Dicha tapa se ha propagado en la web con la común velocidad de todas aquellas noticias que de alguna u otra manera nos llaman la atención, así como también los comentarios elogiosos hacia la tapa y el artista. Cosas como: “Te lo mereces”, “Bien ahí” y etcétera, etcétera. Y entonces pienso sobre la importancia que le damos a determinadas cosas que poco tienen que ver con el hecho artístico en sí mismo, con la calidad del artista. De alguna u otra manera la publicación del artista en algunas plataformas de referencia, el otorgamiento de premios, los espacios físicos dónde el artista realiza sus obras, con quién trabaja ese artista, parecen ser elementos que adjetivizan el trabajo realizado. Lo mismo pasa con la crítica hacia la obra. Dependiendo de quién y sobre todo en qué medio la realice suele otorgar más importancia, distinción, al producto que el producto por sí solo.
Hace un tiempo The Washington Post realizó un interesante experimento: colocó a Joshua Bell, un importante violinista en el metro a ejecutar algunas piezas con su Stradivarius (valuado en 3.5 millones de dólares). El experimento intentaba analizar la capacidad de los ciudadanos para apreciar el arte. Entre los cientos de personas que pasaron por allí sólo una mujer lo reconoció, quien dos semanas antes lo había visto en la biblioteca del Congreso. 
Posiblemente hubiera sido otra la reacción si las personas hubieran sabido quien era aquel personaje que estaba ejecutado el violín.
Lamentablemente el arte, los artistas, son adjetivados según el medio en dónde se mueven, según las críticas que obtienen, según los premios que ganan o según los directores con los que trabajan. Todo esto parece ser más importante que el trabajo que realizan. A mi entender la Rolling Stones es un producto bastante pobre, lleno de productos artísticos que pretenden vender una imagen rebelde que no tienen: Lady Gaga con una ametralladora en su mano y cara desafiante, no es más que una caricatura. Y la discrepancia no radica en  la estética elegida para dicha tapa sino en el intento de vender a la rebelde, no a la caricatura.  MTV hace más o menos lo mismo. Se ha convertido en una caricatura de lo que fue.

VALOR | Que Fernando Cabrera aparezca en la tapa de la Rolling Stones no le suma ninguna perla a su collar. Cabrera es una gran artista. Que aparezca en la tapa de dicha revista debería ser anecdótico.  Que alguien gane un premio por su obra no debería enaltecer su obra. No debería ser peor o mejor espectáculo que un trabajo se presente en el Solís o en Casa de la Cultura de Libertad. He visto cosas muy buenas y muy malas en ambos espacios.
Lo realmente trascendente debería ser el valor que cada individuo le otorga a esa pieza según el intercambio emocional y racional que se produce al escuchar, ver, percibir una obra de arte, a partir de las propias experiencias. Lo demás son fuegos artificiales. ¿Qué valor le agrega a la obra de Cabrera el hecho de aparecer en la tapa de dicha revista?
Un amigo me decía que sin duda iba a ayudar a la difusión del músico en Argentina. Lamentablemente no será así ya que la tapa de la edición Argentina cuenta con Lanata en la misma y no con Cabrera. El comunicador mira desafiante al fotógrafo (o sea a nosotros), mientras sostiene el seguro de una granada que ha quitado en su mano, y a pocos centímetros, sobre una mesa, la granada.
La Rolling Sones, revista supuestamente dedicada a la actualidad musical, coloca a un comunicador en una actitud desafiante, rebelde, explosiva, que a la vez trabaja para uno de los medios más reaccionarios y conservadores de América, el Grupo Clarín, y deja fuera de la tapa de su mayor tiraje a uno de los más prolíferos y destacados artistas del Río de la Plata.
Cabrera es Cabrera, más allá de tapas, premios,  si toca en el Solís o Estación González.  

El sueño de los regazos/ la casa de los abuelos/ el llanto de los payasos, el pasto de los camellos./ El grito de los partidos, el madrugar del dolor, el beso y la comunión/. El precipicio del miedo,/las trampas de la cabeza,/la garra del corazón/ El ruido de la campana, el misterio del molino, la escarcha dueña del pasto./ La balsa quieta en el río,/ primera vez que estás solo,/ segunda vez que estás vivo./El tren de carga en la loma, el campo está entredormida, las trancas de la cabeza,/la garra del corazón.

viernes, 11 de mayo de 2012


ESTOY ENOJADO.

Cada vez que me preguntan a qué me dedico me ponen en un aprieto. Soy Técnico Pc, docente de actuación, actor y director. Nunca sé muy bien por dónde comenzar. Hoy en día también soy estudiante. Estoy cursando 6 to. de Derecho en el Liceo Nº1 de Playa Pascual, que es donde vivo, con la intención de terminar de una vez por todas con secundaria y así, además de la hermosa sensación de seguir aprendiendo, poder generar mas oportunidades de trabajo en el ámbito artístico.

Hoy en día dirijo Asunto Terminado, de Ricardo Prieto. El año pasado hicimos temporada en el Mercado Agrícola y la idea de este año es poder llevar el espectáculo a distintos puntos del interior.

La actividad cultural en Playa Pascual no es para nada abundante, y en cuanto a lo específicamente teatral es casi nula. No hay sala de teatro ni elencos que vengan a aquí a mostrar sus trabajos. Apenas algún intento de gente del lugar por generar contenidos culturales. Este parece ser un lugar olvidado. Un pozo que casi siempre es la última preocupación de la Intendencia como así de las autoridades de Secundaria.  

El salón donde me dictan clases es de yeso, un poco agujereado, pequeño, y en el que hay que elegir los bancos meticulosamente ya que en algunos es difícil sentarse por su tamaño.

Decidimos presentar la obra a la Dirección del Liceo por varios motivos: algunos integrantes del equipo vivimos en la localidad, algunos somos alumnos y otros han dictado clases en algún momento allí. Deseábamos acercar contenidos artísticos a un público que no tiene fácil acceso a dichos contenidos. Nunca pensé que este iba a ser un argumento para no presentarnos.
Hicimos una propuesta accesible: 40 localidades a 50 pesos. De ahí pagaríamos el traslado de la escenografía y parte del equipo que venía desde Montevideo. Luego de  la obra nuestra idea era hacer un foro para intercambiar impresiones.

Es una obra no apta para menores de 15 años, por eso la propuesta era para el nocturno.

Se nos dijo que sí.

Luego se nos dijo que no.

Según la Dirección del Liceo la obra es “un poco morbosa, la gente de Playa Pascual no está acostumbrada a ver ese tipo de teatro“.

Cierto morbo es una de las características de Prieto. Muchos de sus trabajos insisten sobre algunas características que se repiten a lo largo de sus dramas: la codicia, la explotación, la destrucción de la vida tal como la conocemos; como en el caso de Asunto Terminado o Siglo XXI.

Entonces pienso… ¿No debería la educación ser una herramienta para conocer aquellas  cosas que no conocemos? ¿Estaba preparado yo a hallar un común denominador cuando comencé 5º año luego de diez años de no acudir a una clase de matemáticas? ¿No debería la educación ampliar nuestros horizontes y fomentar nuestro pensamiento crítico? ¿Qué debería hacer la educación con un autor como Horacio Quiroga? ¿Que piensa la Dirección del Liceo de Playa Pascual acerca de La gallina degollada?

Nuestros docentes y directores fueron estudiantes de una educación a la que algunos piensan que deberíamos volver…

¿El problema de la educación es sólo de infraestructura?

Mi compañera me pide que no me enoje. Pero lamentablemente no puedo evitarlo.

lunes, 16 de enero de 2012

lunes, 31 de octubre de 2011

sábado, 18 de junio de 2011

martes, 5 de abril de 2011

PIZZA Y PALO.

Es domingo y son las 22:30 hs.  En la TV hay una mala película donde actúa Bruce Willis; en mi mano, un exquisito helado casero de frutillas. Complots, rescates, policías mafiosos y millonarios corruptos. Algunas bombas y unas cuantas balas. Esta vez no hay mujeres demasiado bonitas. Zapping.
 En otro canal está Bendita TV. No puedo dejar de pensar en que los pechos de Claudia Fernández son demasiado grandes. Mi compañera dice que están hechos.
Hablan de Graciela Rodríguez y unas declaraciones hechas por ésta que según la conductora, nada tienen que ver con FORTUNA, obra en la que participa. “Estoy segura que no lo dice por Fortuna” repite, para luego enviar el informe al aire.

Graciela Rodriguez y Petru Valenski charlan con Carballo sobre Correr el riesgo. La charla deriva en los actores y en el teatro; en la cantidad de espectáculos que hay en cartelera; en lo poco que duran en cartelera esos espectáculos; en la poca gente que va a esos espectáculos, y por último, en que debería haber un filtro. Silencio.
Petru parece asentir, un poco avergonzado, como un niño que sabe que hizo algo malo pero que no termina de decirlo. Carballo se acomoda en la silla y pregunta: ¿Vos decís que debería haber un filtro de los espectáculos?. Y Graciela: “Sí. Sé que se van a enojar pero es lo que pienso, debería haber un filtro” Petru sigue sonriendo forzosamente. Comienza a sonar una marcha militar de fondo. Pestañeo.

Comencé a incursionar hace 17 años en el teatro independiente del interior del país. Montevideo era un mundo deseado e idealizado para mi mentalidad bastante pueblerina de aquel entonces. Ir a una sala de teatro en la capital a ver un espectáculo era un gran acontecimiento. Acceder como actor era imposible. El tiempo ha pasado, por suerte. En mis manos tengo el folleto MEC Programa. Hay una nota escrita por Mariana Percovich llamada Los nuevos “nuevos”. Que bueno sería que Graciela Rodríguez la leyera.

Pienso: ¿Que cosas deberíamos filtrar? ¿Quiénes serían los filtradores? ¿Cuáles serían los criterios que se utilizarían para filtrar? ¿Quién determinaría esos criterios? De haber existido esos filtros: ¿Existiría Gabriel Calderón? ¿Adrián Rodríguez? ¿Marcel Sawchik? ¿Santiago Sanguinetti? ¿Marianela Moreno?... ¿Existiría Roberto Suárez? (Apuesto lo que quieran a que si). ¿Existiría Graciela Rodríguez?

Estoy dirigiendo a un grupo de actores recién egresados que ansían poder mostrar que tienen algo interesante para decir. HAGAN ESPACIO.